lunes, 15 de febrero de 2010

Lunes.

El fin de semana ha sido la hostia. Mi novia vuelve a ser mía, y mucho, Pepe ya tiene otra a la que engañar, y ayer ganó el Atleti. Lo peor del día ya ha pasado, y ahora estoy en mi querido cuarto jugueteando con una Milan 345 entre los dedos. Bob Marley murió el sábado, después de encender de todo en el parque... así que tendré que encender mi Lucky Strike con el mechero de mi novia. Es un clipper rojo. Salgo a la ventana pero el poyete está mojado por la nieve que ha caído esta mañana. Así que vuelvo a cerrarla y me siento sobre la cama mientras aspiro lentamente el humo. Y Lo echo. Y vuelvo a aspirarlo. Miro como las nubes que salen del cigarrillo se esparcen por la habitación. Miro los cuadros a mi alrededor. El cuadrito bordado que te regalan al nacer. Miro la foto de Times Square. Miro mi guitarra. Miro las estanterías llenas de mierda a punto de partirse, y pienso en la basura de tarde que me espera haciendo los resúmenes de tres temas de los cojones. Prefiero no pensar en ello. Me levanto, me apoyo en la ventana a pesar de que me estoy mojando, y dejo la mente en blanco mientras echo caladas a mi Lucky Strike medio acabado. Hay que comprar más tabaco. Y hay que comprar una entrada para Muse antes de que se acaben. No son increíbles pero no están mal. No están nada mal. Están bien y todo.

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