lunes, 22 de febrero de 2010

And the love becomes a funeral pyre.

Es lunes por la noche. En Vinateros se ve gente volviendo a sus casas en coche. Enciendo un Lucky Strike con un mechero que me he encontrado esta mañana en el suelo. El humo sale en nubes que el viento se lleva. Y Pepe, que se acaba de ir de casa hace una hora, me llama. Dejo que el teléfono suene, sin cogerlo. Me escapo de la realidad en la atmósfera de cigarrillo. La línea de mi vida va siendo borrada por una jodida Milan 345, y me remonto al principio del año, al verano. Tiene que llegar ya, el puto verano. Lleva toda la semana lloviendo. Vale que no hagamos la prueba de los 1000 metros, pero es jodidamente deprimente. Hace frío, me estoy cansando del abrigo. Las tiendas ya venden ropa de verano. El H&M vende mierda de verano. Pero aún hay 3 grados por la mañana. Todo está al revés. Febrero es ridículo. Todo es ridículo, menos el amor. El amor es donde se fundamenta todo, por eso tengo a mi novia. Porque ella me hace comprender la vida, le da sentido a lo que no lo tiene. Convierte la muerte en vida. Convierte los lunes en viernes. Ella es la luz en la sombra. Por eso la amo.

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