jueves, 4 de marzo de 2010

Close my eyes and drift that way-yeah.

Nubes de olor a comida llegan a mi dormitorio, mezclándose con el olor a tabaco que despide el cigarrillo que sostengo en mi mano. Las nubes hacen de techo a la mañana azul de final de invierno, y se ven árboles desnudos desde la ventana. Todo parece tranquilo, como si fuese un barril de pólvora guardado durante millones de años en una habitación, al lado de la cual acaban de construir una fábrica de mecheros. Está demasiado pacífico. Parece que algo va a explotar y va a traer consecuencias. Mi vida es pura rutina desde los lunes. Mañana es viernes. Y algo se está cociendo... Caldo Gordo, sopa de pollo con pasta, en su sobre de papel, como las de Gallina Blanca. Es que sí ¿Eh?

miércoles, 3 de marzo de 2010

Magic Trick.

Ya es de noche y las luces de los coches inundan la carretera. A lo lejos, aún más luces. Y en primer plano, un Lucky Strike moribundo que se apaga al suave viento de las 22:08 de la noche de este miércoles tres de marzo. El cielo está morado, las nubes lo cubren, con una mancha de luz de luna sobre la atmósfera cargada de mierda y odio. Todo lo que se cuece en esta sucia ciudad echa humo sobre el cielo. Madrid languidece a estas horas, cuando las oficinas quedan vacías como mi corazón apesadumbrado por la falta de algo en lo que creer, alguien que amar, desde un piso de Moratalaz donde otro día más es de noche y donde otro día más una Milan 345 borra un día más de mi vida.

martes, 2 de marzo de 2010

Marzo.

Marzo ha llegado disipando las sombras invernales con su nombre. Mi novia vuelve a tener alas, y yo también. Este fin de semana he volado muy alto, por el cielo de Madrid, donde vuelan los gorriones y las palomas. He subido a la torre de Madrid y he visto la plaza de España llena de gente, y Argüelles como una cuadrícula entre un río de asfalto y un verde Edén. Enciendo un cigarrillo y las nubes de humo invaden la habitación. El fin de semana ha sido un completo desfase, ya era hora de divertirse un poco. Y ahora estoy estudiando para los exámenes, qué remedio. Ya no nos reunimos para tocar ni leches. Las buenas ideas siempre se van a la mierda. Mi novia también, pero no es tan buena idea tener novia. Me empiezo a dar cuenta.

viernes, 26 de febrero de 2010

Tardanza

Todo ha acabado. Ayer corté con mi novia. Ya era hora. Ya era hora de decirle hora a esa furcia. Hay tías que están mucho más buenas que ella. Es una puta borde. Entre lo del jodido Pepe y lo gilipollas que es, era lógico. Era algo que se veía venir. Ya estoy libre de ella. Como cuando apartas la Milan 345 del papel. Ella era la jodida goma en la línea de lápiz de mi vida. Y ya se ha ido. Le dejé las cosas claras. Este fin de semana ya habrá algún iluso que vaya a rascarle el coño. Porque los hay. Yo también iré de pesca mañana. Si. Enciendo un Lucky Strike con un mechero cutre de publicidad de esos del clásico restaurante donde tu primo pequeño hizo la comunión, y pego una calada larga mientras miro por la ventana. Llueve. Caen gotas finas. Y el humo sale por la ventana, como un suspiro. He hecho bien en dejar a mi novia. Lo bueno, si breve, dos veces bueno o algo así, como dice no se qué profesor gilipollas. Y la borde de lengua, con sus estilismos cutres, me suspenderá otra vez, y otra vez intentaré aprobar su recuperación...

martes, 23 de febrero de 2010

Electric Feel.

Después de cenar, me voy a mi cuarto, enciendo un cigarrillo y me lo fumo en la ventana antes de irme a ver la tele un rato. Son apenas cinco minutos que disfruto mucho. No sé qué haría sin ellos. Medito, pienso un rato. Si no lo hiciese, me volvería loco. En fin. Saco un Lucky Strike de la cajetilla, lo enciendo con el clásico mechero de propaganda, y mirando por la ventana, miro las luces de los coches que vuelven a casa. Mi padre llegará en breves. Y borrará la paz de la casa como una Milan 345 borra un trazo de lápiz.

lunes, 22 de febrero de 2010

And the love becomes a funeral pyre.

Es lunes por la noche. En Vinateros se ve gente volviendo a sus casas en coche. Enciendo un Lucky Strike con un mechero que me he encontrado esta mañana en el suelo. El humo sale en nubes que el viento se lleva. Y Pepe, que se acaba de ir de casa hace una hora, me llama. Dejo que el teléfono suene, sin cogerlo. Me escapo de la realidad en la atmósfera de cigarrillo. La línea de mi vida va siendo borrada por una jodida Milan 345, y me remonto al principio del año, al verano. Tiene que llegar ya, el puto verano. Lleva toda la semana lloviendo. Vale que no hagamos la prueba de los 1000 metros, pero es jodidamente deprimente. Hace frío, me estoy cansando del abrigo. Las tiendas ya venden ropa de verano. El H&M vende mierda de verano. Pero aún hay 3 grados por la mañana. Todo está al revés. Febrero es ridículo. Todo es ridículo, menos el amor. El amor es donde se fundamenta todo, por eso tengo a mi novia. Porque ella me hace comprender la vida, le da sentido a lo que no lo tiene. Convierte la muerte en vida. Convierte los lunes en viernes. Ella es la luz en la sombra. Por eso la amo.

viernes, 19 de febrero de 2010

Viernes tarde.

Como los Lucky Strikes, como las Milan 345, como todo, las semanas se acaban. Y se acaban en viernes. En viernes te olvidas de toda la mierda que de lunes a jueves te persigue de las siete de la mañana hasta las doce de la noche. Hoy a lo mejor baja a Madrid mi amiga la bajita de Alcalá. Pienso en todo esto apoyado en mi ventana sobre Vinateros. Se ve todo. El instituto, el metro, las farolas. Y sobre todo ello, el cielo azul lleno de nubes como unos vaqueros gastados. Sopla suave el viento que entra por el cuello de la camisa, y los árboles se mecen con él, bailando una danza misteriosa que agita sus ramas desnudas y marrones. La tarde cae, silenciosa, tras la comida. A esta hora empieza el fin de semana, con la melancolía y el sueño del viernes a las tres. Pienso en tantas cosas que mi mente se desvenece, como el cigarrillo que tengo en mi mano, como los coches que pasan volando por el camino, y desparecen en una confusión de humo y grises, como la vida, que como un suspiro al anochecer, algún día desaparecerá. Lo siento, pero es que los viernes me ponen jodidamente filosófico, y me pongo a soltar estas mariconadas. Esta tarde me voy a dejar de mariconadas.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Oh si.

Por fin hace un día decente. Hoy nada más tocar el timbre he salido de clase y me he fumado un cigarrillo fuera, mientras esperaba a los colegas. Nos hemos ido a dar una vuelta por ahí. Ha venido hasta mi novia. Hoy estaba más maja y más buena que nunca. En cuanto ha salido de clase, la he metido un morreo en la puerta del colegio delante de la seca de su profesora de lengua. Menuda hija de puta, qué cara nos ha puesto. Pero me da igual. Hoy estoy tan contento que me la pela todo. El cielo estaba azul, había pocas nubes. Luego he subido a casa y después de comer me he puesto a tocar la guitarra a lo Frusciante, que por cierto la ha jodido al irse de los Red Hot. Después de media hora haciendo el gilipollas con la guitarra, he salido a la ventana y me he fumado otro cigarrillo. Entre calada y calada iban apareciendo nubes en el cielo. Menuda mierda. Menuda puta mierda. Me da muy mal rollo eso. Parecía un folio blanco emborronándose con una Milan 345 sucia. Intentaré disfrutar antes de que vuelva a llover, antes de que esta alegría pasajera que dan unas horas de sol en febrero se joda por culpa de la puta lluvia. Joder. Nada de lo bueno dura. Ni los Red Hot ni las mañanas soleadas de invierno. Si es que hay que joderse.

martes, 16 de febrero de 2010

Lluvia.

No para de llover. Saco el paquete de cigarrillos, y saco uno a ciegas. Salgo a la ventana, aspiro el aire húmedo de la tarde, y enciendo el mechero, que se apaga con una ráfaga de viento. Vuelvo a encenderlo, y cuando llego a prender el cigarrillo, la llama desaparece. El humo es arrastrado por el aire hacia el infinito cielo gris. La lluvia ya no cae, pero la atmósfera está cargada de gotas de agua. Miro hacia abajo, y veo a una pareja reguardada en el portal. Cómo les envidio. Mi novia cada día está más distante. Desde que Pepe no se la folla, está muy borde. A lo mejor es la regla, pero no sé, no creo. A lo mejor no le apetece seguir... Pego una larga calada, y me llevo el humo hasta dentro. Este invierno es demasiado largo. ójala volviese el puto verano, donde la gente está contenta y eso... Con mi novia empecé a salir un 16 de junio. Hoy hacemos ocho meses. Ocho meses de altibajos. Creo que ya no nos queda mucho. La situación es insostenible. El amor se va, como el humo de mi Lucky Strike, como el rastro de un lápiz bajo una Milan 345. No creo que aguantemos más de dos semanas así. El fin de semana estaba contenta, muy feliz. A lo mejor era el whisky, yo qué coño sé. Pero desde ayer por la tarde está ausente. Nunca la he visto así. Igual que nunca he visto el camino de Vinateros vacío desde esta ventana.

lunes, 15 de febrero de 2010

Lunes.

El fin de semana ha sido la hostia. Mi novia vuelve a ser mía, y mucho, Pepe ya tiene otra a la que engañar, y ayer ganó el Atleti. Lo peor del día ya ha pasado, y ahora estoy en mi querido cuarto jugueteando con una Milan 345 entre los dedos. Bob Marley murió el sábado, después de encender de todo en el parque... así que tendré que encender mi Lucky Strike con el mechero de mi novia. Es un clipper rojo. Salgo a la ventana pero el poyete está mojado por la nieve que ha caído esta mañana. Así que vuelvo a cerrarla y me siento sobre la cama mientras aspiro lentamente el humo. Y Lo echo. Y vuelvo a aspirarlo. Miro como las nubes que salen del cigarrillo se esparcen por la habitación. Miro los cuadros a mi alrededor. El cuadrito bordado que te regalan al nacer. Miro la foto de Times Square. Miro mi guitarra. Miro las estanterías llenas de mierda a punto de partirse, y pienso en la basura de tarde que me espera haciendo los resúmenes de tres temas de los cojones. Prefiero no pensar en ello. Me levanto, me apoyo en la ventana a pesar de que me estoy mojando, y dejo la mente en blanco mientras echo caladas a mi Lucky Strike medio acabado. Hay que comprar más tabaco. Y hay que comprar una entrada para Muse antes de que se acaben. No son increíbles pero no están mal. No están nada mal. Están bien y todo.

viernes, 12 de febrero de 2010

Viernes.

Hoy empieza el Carnaval. No conozco una gilipollez más grande. El mariconazo del Relaciones Publicas de la discoteca de turno de mi clase ya me ha dado un par de flyers en los que te dan una copa gratis si te disfrazas de gilipollas. Se los he devuelto. Esos sitios me dan asco. Quinientos tíos vestidos con su ropa del Jack & Jones o de Quiksilver y otras quinientas chonis vestidas de gala con tacones de puta... y alguna con un gorrito o unas pintadas de ceras Manley en la cara en plan "disfraz". En fin. Saco el mechero jamaicano del cajón. Miro a Bob Marley tan sonriente como siempre con su gorrito y lo enciendo. No dará para mucho más. O fumo menos o se me gasta antes del Domingo. Me acerco el mechero y prendo el Lucky Strike. Salgo a la ventana, pero hace frío y la cierro. Me siento en la cama, recién cambiada, y mirando por el plexiglás, miro la calle. El humo se reparte por el aire, elegante. Hoy me ha llamado la chica esa que es bajita pero que está buenísima, y me ha dicho que va a bajar de Alcalá de Henares para conocer a mis amigos. Le presentaré a ese mamonazo de Pepe. Nos iremos a algún parque a beber, y se conocerán mejor. Estarán los de siempre, estará mi amiga la que me presentó a mi novia... Y mi novia hoy ha venido a clase. Como el fin de semana está cerca, de repente se pone buena, que ya lo está. Y mucho.

jueves, 11 de febrero de 2010

De nuevo.

Mañana hará una semana del concierto de los Arctic en Vistalegre. Joder. Fue tan bueno que parece que tocaron ayer... En fin. La mayoría de las cosas buenas forman parte del pasado. Y las buenas que quedan, están jodidas. Por ejemplo, mi novia, que hoy estaba mala. Me lo ha dicho una amiga suya. No le va mucho el rollo este, pero me cae bien. Ella me presentó a mi novia. Me dijo que era mona y le molaba la música "rara". Tenía razón con lo de que era mona. Era mona y era una guarra. Por lo menos ese hijo de puta de Pepe ahora va detrás de la bajita que está buena. Cojo el mechero jamaicano que está casi gastado, salgo la ventana, y contra el viento enciendo el cigarrillo. El humo, arrastrado por el aire me llega a la nariz. Me gusta el olor del tabaco. Casi tanto como las gomas Milan 345. Será todo lo malo que digan pero a mí me gusta. Hoy el cielo está azul. Y hace más frío que de costumbre. Habrá nevado y todo eso, pero febrero está muy caliente. Pego una buena calada, con el humo hasta dentro, y lo echo. Mañana ya es viernes. Ya hace falta un poco de juerga. Mi novia está mala, pero mañana ya estará mejor. Conociéndola... A ver si mañana baja la chica esta de Alcalá y le presento a Pepe para bien de mi relación...

miércoles, 10 de febrero de 2010

De puta madre.

De puta madre, sí. Hoy Pepe me ha dicho que le gusta mi amiga bajita, la que está buena, no la otra. Le he dicho que con tal de que deje de rascarle el coño a la guarra de mi novia, se la presento cuando quiera. De buen rollo me ha dicho que sí. Le he preguntado a ese cabronazo que de dónde la conocía. Me ha dicho que la ha visto en mi Tuenti. ¿Por qué cojones se meterá? Ni puta idea. El tiempo que le sobra de estar con mi novia lo debe gastar haciéndose pajas con fotos de mis amigas... En fin. Saco mi Ipod de 60 gigas con su funda hortera fosforito, regalo de mi novia, que era amarilla y ahora es gris, y lo pongo en los altavoces. Cuando voy a poner algo, de repente aparto la mano del aparato y me la llevo al bolsillo. Saco un Lucky Strike y lo enciendo con el mechero jamaicano que me regalaron en navidades por el puto amigo invisible. No me han hecho un regalo más mierda en toda mi puta vida. Me da asco. Es feo y es hortera. Pero por lo menos enciende. Ya le quedará poco gas. Por si acaso tengo otros dos en el cajón. Uno es de mi novia, y el otro es el clásico cutre de publicidad. Con el cigarrillo recién encendido salgo a la ventana y miro el Camino de Vinateros lleno de coches y de gente. Veo los árboles mierdosos y chuchurríos y veo los coches. Veo la papelería. Iré esta tarde a comprarme un par de Milan 345. Desde que le tiré la que tenía al jodido mendigo ese hace un par de días estoy sin goma. Porque la otra que tengo está hecha una mierda. Además la que se sienta conmigo, ya la ha pintado hasta arriba de gilipolleces y de caritas felices. No es que utilice mucho las gomas, pero me gusta tener una. Y si es Milan 345, mejor.

martes, 9 de febrero de 2010

E incluso otra.

Podría ser peor. Sopa de polvos en una taza del jodido Papa Noel en febrero... Menuda mierda. Solo en fines de semana se hace comida decente en esta puta casa. La sopa además viene fría. Mientras la bebo y trago las mierdas esas que se supone que son pedazos de pollo pienso qué estará estudiando Pepe en casa de mi novia. Jodida anatomía. La estará examinando el coño bien examinado, ese cabronazo. Pero Pepe me cae bien, por mucho que se la chulee. E incluso a mi amiga, la bajita que está buena, también. Pienso esto mientras estoy aquí con una jarra hortera en una mano y una goma Milan 345 en la otra, borrando los dibujitos que me da por hacer en las tapas del cuaderno de lengua. Hace media hora he subido de la calle de comprar tabaco... así que voy a fumarme el jodido cigarrillo que me quedaba de antes y a olvidarme un poco de toda mi mierda de vida en la ventana. Abro el plexiglás, limpio un poco la mierda del poyete con un Kleenex -Que no es Kleenex, es Aliada- y apoyo los codos. Me saco el mechero de los pitillos con gran esfuerzo y enciendo el Lucky Strike. La primera tía con la que me lié, con trece años, fumaba de eso. También era una guarra de uñas rojas, como la furcia de mi novia. Me la voy a follar bien follada a ver si le queda claro con quién sale de una vez. El viernes, quizá el sábado, la voy a echar un polvo que va a necesitar talco... Si... Talco. Ese maricón de Pepe no sabe lo que hace. Tiro la colilla al vacío, y el viento la arrastra hasta la calzada, donde en menos de diez segundos es aplastada por un monovolumen con una jodida familia feliz entera dentro. Nunca tendré hijos, ni mujer, ni pollas de esas.

Otra más.

Me siento en mi escritorio barato de IKEA, al que le fallan dos cajones y que tiene rayaduras en el tablero, y empiezo a teclear en mi portátil de segunda mano. De repente paro, miro a mi alrededor, y contemplo la habitación. Las estanterías vencidas llenas de libros y revistas viejas, cubiertas de mierda... el teclado Yamaha de teclas amarillas sobre las patas de plástico cutre, en la esquina la guitarra que llena mis soledades, y la cama deshecha. Por la ventana entra un puto frío... Pienso en mi novia, pienso en las veces que Pepe se la habrá follado con sus pintas de maricón culto, y de furia, cierro el ordenador de un golpe. Enciendo un cigarrillo, y salgo a la ventana. Apenas doy un par de caladas. Solo lo mantengo sobre el vacío mientras veo como el humo oloroso llena la habitación. Miro hacia abajo y veo las migas de la Milan 345. Cuando el filtro del cigarrillo está casi quemado, las ascuas llegando a mis dedos, arrojo al vacío la colilla, que acierta a caer en la carretera, y que cinco segundos después es atropellado por un jodido Seat Ibiza amarillo que momentaneamente rompe el silencio de la zona residencial con una mierda de bakalao. Enciendo el mechero, y acerco un segundo cigarrillo... pero no lo enciendo. Es el último que me queda y no quiero gastarlo...

lunes, 8 de febrero de 2010

Today's Experiences.

"Tenia los labios sexys, una vida por delante, y un tesoro entre las piernas"
Así describió Pepe a mi novia... Hijo de puta. Sabía que se la había follado por lo menos un par de veces. Con sus pintas de poeta maldito la sedujo. Era una guarra, pero le gustaban los tipos cultos. Yo tocaba la guitarra con mis amigos en un grupo sin fans que purulaba por Myspace. Pero Pepe escribía poesía. Joder... Intenté evadirme poniendo Brianstorm en mi habitación mientras intentaba comerme unas mierdas precocinadas recién salidas del jodido microondas... Sabían a merluza. A puta merluza. Menuda basura. La música me llenaba las orejas. De repente pegué un salto y grité "So see you later elevator". Abrí la ventana aunque era Enero y miré hacia abajo. Solo se veía la calle de Moratalaz donde estaba el bloque de pisos en el que vivía. Había un vagabundo en el portal. Le tiré una goma Milan 345. Quince pisos de caída y el borrador impactó contra el suelo a escasos centímetros haciendose trozos. El hijo de puta se largó corriendo. Sonó el móvil. Era mi novia. No lo cogí al principio, pero al final le dí al botoncito verde de los cojones y sonó su voz de guarra de uñas pintadas de rojo aficionada al Absolut y el Rock Alternativo.