miércoles, 10 de febrero de 2010
De puta madre.
De puta madre, sí. Hoy Pepe me ha dicho que le gusta mi amiga bajita, la que está buena, no la otra. Le he dicho que con tal de que deje de rascarle el coño a la guarra de mi novia, se la presento cuando quiera. De buen rollo me ha dicho que sí. Le he preguntado a ese cabronazo que de dónde la conocía. Me ha dicho que la ha visto en mi Tuenti. ¿Por qué cojones se meterá? Ni puta idea. El tiempo que le sobra de estar con mi novia lo debe gastar haciéndose pajas con fotos de mis amigas... En fin. Saco mi Ipod de 60 gigas con su funda hortera fosforito, regalo de mi novia, que era amarilla y ahora es gris, y lo pongo en los altavoces. Cuando voy a poner algo, de repente aparto la mano del aparato y me la llevo al bolsillo. Saco un Lucky Strike y lo enciendo con el mechero jamaicano que me regalaron en navidades por el puto amigo invisible. No me han hecho un regalo más mierda en toda mi puta vida. Me da asco. Es feo y es hortera. Pero por lo menos enciende. Ya le quedará poco gas. Por si acaso tengo otros dos en el cajón. Uno es de mi novia, y el otro es el clásico cutre de publicidad. Con el cigarrillo recién encendido salgo a la ventana y miro el Camino de Vinateros lleno de coches y de gente. Veo los árboles mierdosos y chuchurríos y veo los coches. Veo la papelería. Iré esta tarde a comprarme un par de Milan 345. Desde que le tiré la que tenía al jodido mendigo ese hace un par de días estoy sin goma. Porque la otra que tengo está hecha una mierda. Además la que se sienta conmigo, ya la ha pintado hasta arriba de gilipolleces y de caritas felices. No es que utilice mucho las gomas, pero me gusta tener una. Y si es Milan 345, mejor.
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me gusta... original
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