martes, 2 de marzo de 2010

Marzo.

Marzo ha llegado disipando las sombras invernales con su nombre. Mi novia vuelve a tener alas, y yo también. Este fin de semana he volado muy alto, por el cielo de Madrid, donde vuelan los gorriones y las palomas. He subido a la torre de Madrid y he visto la plaza de España llena de gente, y Argüelles como una cuadrícula entre un río de asfalto y un verde Edén. Enciendo un cigarrillo y las nubes de humo invaden la habitación. El fin de semana ha sido un completo desfase, ya era hora de divertirse un poco. Y ahora estoy estudiando para los exámenes, qué remedio. Ya no nos reunimos para tocar ni leches. Las buenas ideas siempre se van a la mierda. Mi novia también, pero no es tan buena idea tener novia. Me empiezo a dar cuenta.

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